Pantalones de pata de gallo

Pantalón de pata de gallo: ¡un conjunto de cocina con clase!

¿Alguna vez has oído hablar del pantalón de pata de gallo? Este patrón no solo se usa en pantalones, también en chaquetas, camisas e incluso calzado. Sin embargo, es en el pantalón en la prenda más vista. Pero, ¿sabes cuál es su origen? ¿Cuándo surgió? ¿Por qué se llama así?

En este artículo te lo contamos todo sobre él, desde sus orígenes históricos hasta su uso en la ropa de cocina profesional: desde el tradicional pantalón de pata de gallo hasta la chaqueta más de diseño.

El origen del patrón de pata de gallo

Se piensa que las prendas con patrón de pata de gallo surgieron en las Tierras Bajas de Escocia por allá por el año 1880. Originariamente se ideó para mantener el calor de los pastores, ya que, en un inicio, las prendas de pata de gallo se elaboraban con lana ya teñida en blanco y negro, y la técnica de tejido de los hilos fue la que dio vida a este patrón.

Asimismo, en aquel momento, las guerras de ‘clanes’ estaban a la orden del día y, cada clan tenía un signo de ropa para diferenciarse los unos de los otros. Por eso, aquellos que no estaban implicados en las guerras de clanes, escogieron el patrón de pata de gallo para identificarse. Esto hizo que esta forma de tejer las telas se convirtiese en una seña de neutralidad para aquel que utilizaba las prendas.

En cuanto a su nombre, debemos decir que originalmente se conoció como ‘HoundStooth’, que literalmente podría traducirse como diente de can. Y, no fue hasta su llegada a Francia, cuando comenzó a llamarse ‘Pied de Poule’, lo que actualmente nosotros conocemos como ‘Pata de Gallo’.

Gallo cantando

La moda y la pata de gallo, un conjunto ganador

¿Cómo evolucionó este tejido en la moda?

Aproximadamente 50 años más tarde de su creación, en 1934, el patrón de pata de gallo apareció en la revista Vogue, utilizado por el Príncipe de Gales. Eso hizo que dejase de verse como un tejido únicamente de abrigo y se transformó en una tendencia del momento.

Poco a poco, comenzó a repartirse por la alta sociedad inglesa y, posteriormente, la francesa y el resto de grandes casas. Siendo tal su importancia que marcas como Dior adoptaron el motivo como distintivo. Creando trajes, zapatos e, incluso, perfumes en ‘Pied de Poule’.

De esa forma, el tejido Pata de Gallo fue poco a poco convirtiéndose en lo que a día de hoy conocemos como un auténtico símbolo de elegancia atemporal.

Los pantalones de pata de gallo en la cocina profesional

Los pantalones de cocina de Pata de Gallo han sido asociados de forma histórica a la cocina y a chefs de alto renombre desde su aparición en las casas de alta costura. Con el paso del tiempo, se convirtió en la prenda por excelencia entre los cocineros ya que aportaba, entre otras cosas, elegancia a sus conjuntos.

Además, la particularidad de este patrón es que es muy práctico para ocultar las manchas, el enemigo número uno en esta profesión. Por todo ello, fue adoptado por la cocina tradicional y profesional. Se utilizaba sobre todo para la ropa de hostelería, las chaquetas de carnicero de pata de gallo, y, por supuesto, para los pantalones de panadero o pastelero, porque era sinónimo de profesionalidad y respeto a las tradiciones.

Pata de gallo con zapatillas

El renacimiento de los pantalones Pata de Gallo en la cocina

Con el paso del tiempo, aunque sin llegar a desaparecer la moda le dio una tregua a este patrón y, podríamos decir que, calló en desuso. Sin embargo, como ocurre con la vida, en la moda todo vuelve, es “el ciclo sin fin”.

Por eso, con la nueva moda de lo vintage, este patrón abandonado vuelve con fuerza dentro de las brigadas de cocina, tanto por su aspecto funcional, como por su elegancia, su atemporalidad y su imagen tradicional. Por eso, las marcas más reconocidas en lo que a vestuario laboral se refiere, lo entendieron y no se han conformado con limitarse a los tradicionales pantalones de pata de gallo para cocina. Toman este patrón atemporal y lo revisan con gusto y con moderación, en cortes más modernos.

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