Trabajar con animales: ¿los riesgos superan a los beneficios?

Riesgos de trabajar con animales

El amor por los animales es una realidad que ‘afecta’ a gran parte de nuestra sociedad a día de hoy. Para muchos, trabajar con animales puede parecer el empleo perfecto, pero, ¿superan los beneficios a los riesgos de esta profesión?

Para responder a esta pregunta necesitas conocer cuáles son los riesgos y los beneficios. Suponemos que los beneficios son algo que cada uno determina. Los riesgos, te los contamos nosotros en este artículo. ¡Sigue leyendo!

Trabajo con animales para chocar los cinco

Riesgos de trabajar con animales

Riesgos biológicos

Los riesgos biológicos son los riesgos más obvios a los que nos enfrentamos al trabajar con animales. El motivo es que suelen ser transmisores de multitud de enfermedades para los humanos. A la misma vez que los humanos pueden serlo para ellos.

Por este motivo, es fundamental, por una parte, mantener un correcto cuidado de los animales y, por otro lado, una excelente higiene y limpieza de las instalaciones.

En muchos casos, una de las medidas más importantes cuando no pueden eliminarse o reducirse dichos riesgos, será el uso de equipos de protección individual, entre los que destacamos:

  • Guantes de protección, que nos ayudarán a protegernos de posibles arañazos, mordeduras, cortes y pinchazos.
  • Protección respiratoria cuando exista la posibilidad de inhalar agentes infecciosos, es decir, cuando se limpia con agua a presión, cuando se trabaja en lugares cerrados con altas cantidades de polvo…
  • Además de la ropa de trabajo específica para trabajos relacionados con animales.
  • Y, por último, otros EPIs como las gafas de seguridad para tareas en las que podamos exponernos a salpicaduras.

Riesgos ergonómicos

Cuando hablamos de riesgos ergonómicos, pensamos, sobre todo, en algunos como la exposición al ruido, o las posturas forzadas que se mantienen durante la realización de algunas tareas como, por ejemplo, la limpieza.

Para evitarlos, son diferentes las medidas que podemos tomar, tanto a nivel personal como a nivel colectivo. Entre ellas destacamos:

  • Ajustar los espacios de trabajo a los animales y, además, adaptarlos a las tareas que los profesionales deben realizar en ellos.
  • Generar una dinámica de trabajo donde las pausas y las pausas activas sean una “obligación”. Sobre todo, en puestos en los que se realizan esfuerzos físicos intensos, es importante espaciarlos en el tiempo intercalando actividades de menor intensidad para evitar sobreesfuerzos.
  • Y, además, como en cualquier trabajo y para cualquier tipo de riesgo, será necesario tener una formación suficiente para conocer los riesgos específicos del puesto.

Riesgos químicos

La exposición a riesgos químicos puede darse durante las tareas de limpieza y/o desinfección de zonas donde se encuentran los animales.

Como hemos dicho, los animales son altos transmisores de enfermedades para los humanos y viceversa. Por ello, es muy importante llevar a cabo un riguroso mantenimiento de los espacios para evitar zoonosis (cualquier enfermedad infecciosa que puede transmitirse de animales a humanos y viceversa).

A veces, se utilizan productos químicos altamente peligrosos y perjudiciales para nuestra salud. Por eso, es importante:

  • Seguir las recomendaciones de los fabricantes.
  • Mantener una adecuada ventilación de los espacios.
  • Y, además, en determinados casos, puede ser necesario el uso de equipos de protección individual, como ya hemos comentado más arriba.
Cuidador de animales salvajes

Estamos seguros de que, para algunos, después de conocer un poco más sobre los riesgos de trabajar con animales, ya no es tan interesante esta profesión. Sin embargo, como enamorados de los animales que somos, podemos decir que, como en cualquier sector, conociendo los riesgos y estableciendo las medidas necesarias para evitarlos, se puede “disfrutar como un gorrino en un charco”.

Y, ahora sí, nos despedimos hasta dentro de unos días. ¡Hasta pronto!

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