El control de temperatura en la oficina, una lucha interminable

Control de temperatura

“Tengo frío”, “hace calor”, “súbele al aire”, “cierra la ventana” … ¡Menuda locura!

Cuantas más personas trabajen juntas, más difícil es llevar un buen control de temperatura en la oficina. Cada uno de nosotros tenemos una sensación térmica y, cuando la mayoría de los compañeros son frioleros, los calurosos lo pasan realmente mal, pero cuando ocurre al revés, los frioleros son los que sufren.

En el artículo de hoy queremos hablar de cuál es la temperatura recomendada en las oficinas y cuáles son las consecuencias de los excesos, bien sea por frío o por calor.

Control de temperatura

El mítico debate jamás resuelto, el control de temperatura en la oficina. Cuantos más compañeros comparten espacio, más difícil se hace conseguir que todos estén a gusto.

Seguro que alguna vez has pensado al entrar en una oficina que parece Siberia, de la misma forma que has comentado parecer estar en el Sol cuando hace mucho calor. Sin embargo, no es bueno ni entrar en Siberia ni viajar al Sol. Lo más recomendado es mantener una temperatura estable que nos ayude a evitar los cambios bruscos de temperatura al entrar y salir del espacio.

Termostato para el control de temperatura

La temperatura ideal en la oficina

Más allá de lo que podamos pensar cada uno de nosotros, la temperatura en la oficina es un aspecto que se incluye dentro del estudio de la ergonomía en el puesto de trabajo, ya que forma parte del conjunto de variables que influyen en el bienestar y el confort del trabajador.

Son diferentes los rangos de temperatura ideal que establecen los organismos encargados de ello. Y, dado que el confort térmico se trata de un aspecto un tanto subjetivo, son tres las variables que se contemplan para conseguirlo.

Temperatura recomendada

Lo primero y en lo que todos pensamos cuando hablamos del confort térmico en la oficina es el control de temperatura. Y, aunque evidentemente no todos pueden estar de acuerdo en cuál es la temperatura óptima, según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, lo más recomendado es:

  • Que en invierno la temperatura del aire acondicionado se sitúe entre los 20º y los 24º centígrados.

  • Y que en verano se establezca una temperatura de entre 23 y 26º C en el termostato del aire acondicionado.

Humedad del aire ideal

El segundo aspecto a tener en cuenta para maximizar el confort térmico entre los trabajadores es la humedad del aire.

Depende del clima del lugar y del tipo de oficina de la que estemos hablando, la humedad ideal será mayor o menor. Por lo general, se recomienda que no baje del 30% y que no sea superior al 70%. Sin embargo, el aire acondicionado es un compañero más en casi todas las oficinas en la época estival. Este hace que el ambiente se sienta más seco y, por lo tanto, que se deba mantener una humedad superior para evitar que esto afecte a los trabajadores.

Se recomienda, entonces, establecer la humedad siempre por encima del 50% para evitar, por ejemplo, que las vías respiratorias se resequen.

Velocidad del aire

Y, por último, hablamos de la velocidad del aire.

Evidentemente, dentro de una oficina, a no ser que esta se localice en la cubierta del edificio, la velocidad del aire es mínima. Sin embargo, el INSST establece que la velocidad del aire debe ser inferior a 0,1 metros por segundo para poder asegurar el confort térmico con un margen del 10% de los trabajadores insatisfechos con la temperatura.

Control de temperatura de la oficina

Consecuencias de la temperatura inadecuada

Ahora que ya sabemos cuáles son los parámetros recomendados por el INSST, es importante saber qué ocurre si no respetamos estos valores y no trabajamos para mejorar el confort térmico de los trabajadores. Entre las consecuencias encontramos:

  • Pérdida de concentración.

  • Falta de atención

  • Mareos, cansancio y fatiga generados por el sobreesfuerzo que debe realizar el organismo para gestionar la temperatura corporal.

  • O descenso del rendimiento y la productividad, entre otros muchos aspectos.

Ojo, este tipo de problemas y consecuencias generados por un mal control de temperatura en la oficina no solo se producen en verano por calor o en invierno por frío, sino que también pueden producirse en verano por exceso de aire acondicionado y en invierno por una temperatura en la calefacción demasiado alta.


Hemos llegado al final de nuestro artículo, y ahora tan solo nos queda decir que “en verano beber y sudar, y el fresco en balde buscar.”

Esperamos que os haya gustado el artículo de hoy y que, a partir de ahora, intentéis buscar el equilibrio entre una oficina en Siberia y otra en el Sol 😉 No dejéis el control de temperatura de la oficina en manos de un caluroso o un friolero.

Os esperamos con un nuevo artículo muy pronto. ¡No nos falles!

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